Desde hace varios días se vienen realizando diversos homenajes a Juan Bautista Alberdi, que tuvo un papel clave en la organización de la Argentina. El prócer, nacido en San Miguel de Tucumán el 29 de agosto de 1810, tuvo una producción intelectual y artística notable: abogado, periodista, músico, compositor, autor de tratados jurídicos, de obras teatrales, ensayos políticos y sociales. Fue el inspirador de la Constitución nacional y uno de nuestros pensadores más importantes.

Estudió en Buenos Aires y Córdoba, donde se recibió de abogado. Su tesis doctoral, "Fragmento preliminar al estudio del derecho", que se publicó en 1837 es un tratado jurídico de fuste. En Buenos Aires estudió música, compuso y dio conciertos. Crítico agudo, entregó a partir de 1832 en las páginas de la prensa porteña sus juicios sobre la actividad musical que se desarrollaba en Buenos Aires. En La Gaceta Mercantil escribió con el seudónimo de "un espectador" (1832). En La Moda, gacetín semanal de música que fundó en 1837, se identificó como "Figarillo". En 1838, se integró en Montevideo al movimiento de oposición a Juan Manuel de Rosas. En 1843 viajó a Europa, y a su regreso se radicó en Chile, donde trabajó como abogado y prosiguió su actividad literaria. Tras la caída de Rosas, escribió "Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina", obra que fue fundamental para la redacción de la Constitución de 1853. Justo José de Urquiza lo nombró ministro de la Confederación en Europa en 1854, pero luego Bartolomé Mitre lo excluyó del cuerpo diplomático. Se radicó en Francia y defendió con sus escritos a Paraguay en la guerra de la Triple Alianza. Luego publicó "El crimen de la guerra". En 1878 regresó al país y fue electo diputado al Congreso Nacional por Tucumán. Al cesar en sus funciones una fuerte disputa con Mitre lo empujó a regresar a Francia, donde murió el 19 de junio de 1884 en Neuilly-sur-Seine, suburbio de París.

Como suele ocurrir con muchos intelectuales argentinos, se lo cita con alguna frecuencia en algún foro o jornada vinculada al derecho o a la politología, sin embargo, su obra que abarca dieciséis tomos es prácticamente desconocida por los argentinos y sus mismos comprovincianos. Con aciertos y yerros, Alberdi fue, sin duda, uno de los principales constructores de la república. "Para un gobierno inteligente y honrado, la oposición es su garantía de estabilidad, y su auxiliar más útil. La oposición es una especie de poder de reserva, un gobierno en disponibilidad", escribió, pensamiento -como muchísimos otros- que tiene aún plena vigencia en la actualidad nacional y provincial.

Si bien, se viene realizando una variada actividad en recuerdo del prócer, seguimos en deuda con el conocimiento, la difusión y la aplicación de su legado, posiblemente porque su obra no se enseña. No sólo Alberdi, sino también Nicolás Avellaneda, Julio Roca -ambos fueron presidentes de la Argentina-, Gregorio Aráoz de La Madrid, Bernardo de Monteagudo, Bernabé Aráoz, Alejandro Heredia, entre otros notables, son casi desconocidos por sus comprovincianos. Como un modo de subsanar este hecho, el decano de la Facultad de Derecho acaba de anunciar que se dictará una cátedra libre sobre las ideas de Alberdi.

Un profesor de historia de Bahía Blanca que vino a nuestra ciudad para interiorizarse sobre el derrotero del Padre de la Constitución, no pudo visitar su tumba en la Casa de Gobierno porque estaba vallada y poblada de policías, como consecuencia de las protestas diarias. Sugirió que Alberdi debería ser en Tucumán, lo que Güemes es en Salta y Sarmiento en San Juan. Para que ello fuese posible, se debería estudiar su obra y de esa manera, el homenaje a uno de los mejores hombres que dio esta tierra, sería permanente.